Mostrando entradas con la etiqueta cajas de ahorros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cajas de ahorros. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de junio de 2012

Somos como niños



La viñeta de Forges resume a la perfección el panorama actual. Aquí nos han intentado vender el rescate a la banca como un súper préstamo, lo cual ha llevado a la situación que llevamos viviendo años: dentro vemos cómo nos cuentan milongas ("no hay crisis", "no habrá rescate", "no somos Grecia"...), mientras fuera se sorprenden porque saben que la cosa va mal y creen que no lo hemos entendido. Europa entera debió de alucinar viendo las explicaciones del ministro de Economía tras concederse el rescate a España.

Un rescate por el que, al parecer, tuvo que suplicar nuestro presidente. Rajoy está tranquilo porque sabe que no se va a dejar caer a España, que aun estando mal sigue teniendo mucho peso en la Unión Europea. Pero el factor importante es que son Francia y Alemania las que tienen comprada nuestra deuda. Si nuestro país cae, ellos irán detrás. Por eso también se ha dicho que Hollande intercedió para que el rescate nos fuera concedido.

Habrá que ver si la "inyección económica" sirve realmente para algo. De momento no ha transmitido mucha confianza a los mercados, ya que la prima de riesgo sigue siendo elevada. Algo estamos (están) haciendo mal. Comienza a hablarse de que el problema es de la Unión Europea, de no haber una verdadera unión. Aquí, como en Bankia, el error fue de raíz: no se puede imponer una moneda común en varias decenas de Estados, no investigar lo suficiente la situación financiera de cada territorio para asegurarse de su solvencia y permitir que cada uno de ellos siga con sus propias políticas fiscales, porque no todos los países funcionan igual, y si uno colapsa el resto lo sufre también.

En lo que la UE no nos obligue, aquí seguirá todo igual de mal. Con los gobernantes que padecemos y hemos padecido no saldremos nunca adelante, salvo que cambien de estrategia. Somos como los niños que necesitan a sus padres y profesores para que les digan constantemente cómo comportarse, pero que sabemos que, hagamos lo que hagamos, siempre estarán ahí para sacarnos del apuro.


(Sígueme en Twitter).

jueves, 31 de mayo de 2012

El hedor de Bankia

Hasta hace no mucho Caja Madrid parecía una entidad sólida, y su nuevo presidente, Rodrigo Rato, tenía cierto prestigio en el campo económico. Pero de pronto, en septiembre de 2010, a alguien se le ocurre fusionar seis cajas de ahorros con la madrileña para crear, según afirmó Rato, "un campeón nacional" de la banca. Para reestructurarse, la nueva entidad despidió o prejubiló a más del 10% de sus empleados y solicitó además casi 4.500 millones de euros al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Mal empezábamos. Las fusiones siempre dan miedo.

"Éste no será un banco más, que sólo busque el beneficio de unos accionistas, ya que en este caso, sus accionistas somos las cajas y creemos en la importancia de los intereses colectivos para inspirar la actividad financiera", expresó Rato en ese momento. 

Menuda profecía. Menos de dos años después Rato dimite porque Bankia se encuentra al borde de la quiebra, al haber tenido el grupo unas pérdidas de más de 3.300 millones en 2011. Es decir: la fusión había sido un error total (lo ha reconocido ahora el ministro de Economía), y encima la entidad había salido a Bolsa, con lo que ello conlleva. Una auditoría externa revela que el grupo está muy sobrevalorado para lo que en realidad es, y entonces todo vuelve a oler mal: se dice que Bankia necesitaría una inyección de 10.000 millones, justo cuando se anuncia que habría recortes y ajustes en Sanidad y Educación por esa misma cantidad. 





Pero la tostada empezó a oler cada vez peor cuando se anunció que finalmente la cantidad necesaria alcanzaría los 19.000 millones (así el Estado se convierte en accionista mayoritario del grupo), cuando se descubre que uno de los directivos de Bancaja tiene derecho a una pensión de casi 14 millones de euros (aunque ahora él mismo ha aceptado revisar ese acuerdo) y cuando se ve que todo este desastre no parece que vaya a ser investigado por el Parlamento. Las razones las expone muy bien el periodista Carlos Segovia en un artículo en su blog. Se resume más o menos en lo de siempre: nadie quiere investigarlo a fondo porque todos tienen trapos muy sucios que ocultar.

La mujer del César no solo tenía que ser honrada, sino además parecerlo. En España se está tratando de tapar al resto del mundo los escándalos y/o errores como el de Bankia para evitarnos perjuicios, como el rescate económico del que tanto se habla últimamente. Pero, a estas alturas, de puertas para dentro todos vemos de sobra lo que hay: que aquí ni son honrados ni lo parecen.


(Sígueme en Twitter).