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jueves, 8 de noviembre de 2012

In Obama we trust


Four more years. Barack Obama se ha ganado de nuevo la confianza de los ciudadanos estadounidenses para otro mandato, el último suyo. Se convierte así en el segundo presidente desde la Gran Depresión que renueva mandato con una tasa de paro mayor que en su primera legislatura. La cifra es del 7%, muy envidiable si la comparamos con la del 25% español.

Sin embargo, el actual presidente ha visto reducida su ventaja con respecto a las anteriores elecciones. Mitt Romney no era un candidato menor, y algunos expertos le valoraron mejor que a Obama en varios de los debates que mantuvieron durante las semanas previas a los comicios. 

Sin embargo ha habido (entre otros) varios factores clave que han influido en los votantes. Primero, Romney como el clásico republicano, llevaba como bandera el dinero. Él es empresario de familia adinerada (su padre incluso también compitió en política) y se veía que quería velar sobre todo por los intereses de las clases altas. A su vez criticó a un amplísimo sector de la población, acusándoles de vivir solo de ayudas estatales. En este tema y también en el del aborto, por nombrar solo dos, afirmó una cosa para desdecirse después. Resultado: a los demócratas no les gustaban sus primeras afirmaciones y a los republicanos no les gustaban las segundas.

Otro factor fue el oportuno huracán Sandy, que asoló buena parte de la costa este americana. Obama enseguida apareció para intentar calmar a la población y dirigir las operaciones de limpieza y reconstrucción. Romney no quiso ni mencionar lo del huracán para no parecer oportunista.

El presidente actual tiene además a varios colectivos a su favor: mujeres, afroamericanos y latinos. Sin embargo a estos últimos se les está agotando la paciencia, ya que la reforma migratoria que prometió Obama aún no se ha producido, y por tanto siguen sin solución los más de 11 millones de indocumentados que hay en el país. Pero entre los latinos, que constituyen el 10% del electorado, uno de cada siete ha votado a Obama. Por tanto, todavía confían en que cumpla su promesa. Es la sensación que queda de esto: la mayoría de los votantes piensan que Obama todavía puede hacer grandes cosas, como conseguir ese cambio que prometía en 2008. En cuatro años veremos si el tiempo les ha dado la razón.


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jueves, 1 de noviembre de 2012

Los sueños sueños son

Los nacionalismos en España siempre han estado ahí, pero de vez en cuando, según esté la cosa, dan más la brasa o menos. Todo esto visto desde la perspectiva mediática: yo vivo en Madrid y no tengo forma de saber si en esas regiones están todo el día con el tema o no. Supongo que lo intentarán.

Ahora nos ha tocado una racha de nacionalismo catalán muy reivindicativo, más de lo que recuerdo en mi corta vida. Mi opinión y la de muchas de las personas de mi entorno es que todo esto es solo una cortina de humo para intentar desviar la atención sobre la pésima situación que vive Cataluña, con 840.000 de sus habitantes en paro, un 22,56% del total de su población activa (España acaba de superar la terrible cifra del 25%). Sin embargo, hoy mismo el expresidente de la Generalitat Montilla afirmaba que pedir la independencia de España no era una maniobra para conseguir más dinero u otras cosas, sino que de verdad se quiere.

(Senyera en Bruselas).

¿Quieren los catalanes la independencia? Hay escasas encuestas sobre el tema, y ninguna reveladora. Se preguntó a los pequeños y medianos comerciantes y solo contestaron el 16% de ellos, que dijeron que sí en un 66%. Es por eso que Artur Mas, el actual presidente de la región, está empeñado en hacer un referéndum para que la gente se manifieste. Una consulta que no tendría ninguna validez jurídica, y que de hecho sería ilegal realizar. Solo el tiempo (y los resultados de las próximas elecciones autonómicas catalanas)  dirá si el president se atreve a llevar a cabo su ansiada consulta.

Es de suponer que el actual presidente del Gobierno no permitirá que ese posible referéndum se lleve a cabo, o que, si por cualquier motivo este se produce, ignore su resultado en caso de ser que lo que quieren los catalanes es ser independientes. Por ello no creo que Cataluña se separe nunca de España. Por ello y porque las consecuencias de dicho acto serían nefastas para el nuevo estado. El problema es si tanto ciudadanos como empresarios saben lo que vendría después.

Y lo que vendría sería una ruina para Cataluña, a la vez que, posiblemente, un beneficio para el resto de España, en especial para Madrid. Para empezar, el nuevo estado tendría que salir del euro y de la Unión Europea, crearse un banco central propio y su propia moneda (suponemos que no volverían a la peseta por ser esta un símbolo español). Artur Mas ha afirmado que quieren seguir en la UE y por ello hará todo lo que haga falta para cumplir las condiciones que garanticen su entrada. Aunque no lo ha mencionado nunca seguramente ya se le habrá ocurrido que no solo necesita tener ciertos números, sino que hace falta la aprobación de todos los Estados miembros para incorporar a uno nuevo, y que España y seguramente muchos otros votarían en su contra. Aun así, Mas pretende seguir adelante. Una actitud no muy responsable hacia sus conciudadanos. Salir del euro y de la UE ahora mismo implicaría un retroceso bestial que nadie querría para sí ni para su gente. Es este otro motivo que hace pensar que lo de independizarse no va en serio.

En cuanto a las empresas, Cataluña alberga no pocas empresas internacionales, que imagino que optarían por salir de ese nuevo y pequeño país para apostar, como lo hacían, por España. Muchas vendrían a Madrid, donde estaríamos encantados de recibirles. Otras importantes empresas catalanas muy probablemente tomarían la misma decisión, dado que su mercado se reduciría drásticamente y para negociar con España se las verían con aranceles y demás trabas. Valga el ejemplo del Grupo Planeta, cuyo presidente ya dijo que se iría de Cataluña en caso de que la independencia se produjese.

Esto es lo fundamental. Por supuesto, también habría que ver cómo se las apañaban con su nueva hacienda, dado el agujero económico que tienen actualmente, debido al cual sus gobernantes han necesitado pedir un rescate al país del que se quieren separar.

Como digo, apuesto por que finalmente no pasará nada. Ahora hay que ver qué pasa con las elecciones catalanas. Por ahora se vive ese momento donde CiU, el partido gobernante, y todos los demás presentan sus programas electorales. En el caso de CiU este pasa por reducir el paro y el fracaso escolar, invertir más en I+D, aumentar el número de empresas que exportan, reducir el fraude fiscal y aumentar el consumo cultural (las dos últimas "promesas" me han tocado la fibra). Cada cuatro años en Cataluña y en el resto de autonomías uno se pregunta irremediablemente cómo tan maravillosas ideas surgen ahora y no antes, y por qué no se han llevado a la práctica antes de que todo se hundiera tanto.


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jueves, 18 de octubre de 2012

Nacionalistas y abertzales muy cerca del triunfo en Euskadi

Como cada cuatro años uno de los protagonistas de las elecciones vascas será el fantasma de la independencia de manos del PNV y también de Bildu, que en el caso del PSE se convierte en la petición de un Estado federal. Pero en esta ocasión se ha sumado un tema más: la crisis económica que también está afectando al País Vasco.


- PSE: Patxi López: el actual lehendakari obtuvo en las elecciones de 2009 varios escaños menos que el PNV, la fuerza más votada, pero se hizo con el puesto gracias al histórico pacto con el PP de Antonio Basagoiti. López propone perseguir el fraude y realizar una reforma fiscal en profundidad y acusa al PNV de querer hacer todo lo contrario para mantener los privilegios de ciertos colectivos. Ha negado rotundamente un posible pacto con Bildu, partido desde donde a su vez se afirma que ya ha llegado en secreto a un acuerdo con el PNV, que va en cabeza al menos en la encuesta de intención de voto realizada por el Gobierno vasco, seguido precisamente por EH Bildu. Así, el voto para el PSE depende, en buena medida, de los indecisos. Sobre este posible entendimiento con el PNV el actual lehendakari afirma que eso es algo que "está fuera de la realidad", ya que los nacionalistas buscan fracturar la sociedad vasca. López también ha admitido que Euskadi se halla endeudado para poder "sostener los servicios públicos" de la región, pero que esta continúa siendo solvente. No apoya la hipotética independencia de la Comunidad que gobierna porque sería algo devastador para las empresas vascas, en su mayoría exportadoras, sumado al desastre que supondría la salida de Europa y por tanto del euro.


- PP: Antonio Basagoiti: el popular tampoco se plantea un pacto con el PNV, ya que defiende la Constitución, es decir, la unidad de España. Coincide con sus actuales socios en Ajuria Enea en que la independencia llevaría a Euskadi a la ruina y en que Urkullu ni siquiera la ha pedido expresamente, aunque se note que es lo que quiere. Basagoiti sigue reafirmándose en que ETA aún no ha muerto y en que hay que seguir luchando contra la organización terrorista, y lo hace con más fuerza aún para contrarrestar el efecto negativo que ha tenido la excarcelación del etarra Bolinaga, aprobada por su partido en Madrid, y evitar perder votos hacia UPyD, partido contrario a cualquier concesión a los terroristas. Tras esto el PP vasco ha intentado acercarse más a las víctimas de ETA y ha conseguido incluir en la lista de Guipúzcoa a la simbólica Pilar Elías. Aun estando en contra de los soberanistas su enemigo principal es Bildu y evita coincidir en cualquier acto con los dirigentes de este partido, salvo en el debate televisado. Precisamente en este evento Basagoiti aprovechó para recordar a la audiencia que Laura Mintegi, la candidata de EH Bildu, se presentó a unas elecciones europeas por HB cuando ETA cometió la matanza de Hipercor en Barcelona, en junio de 1987.


- EH Bildu: Laura Mintegi: según las últimas encuestas la coalición abertzale, formada por EA, Aralar y Alternatiba, será la primera o la segunda fuerza más votada, algo sorprendente si se tiene en cuenta que serán sus primeras elecciones autonómicas tras ser legalizada en mayo de 2011, lo justo para presentarse a las elecciones municipales, en las que arrasaron en Guipúzcoa. Tanto Mintegi como los representantes de las otras dos provincias vascas han sido elegidos en buena parte por no tener un pasado político con el que se les pudiera relacionar. Es solo un lavado de imagen, ya que las ideas son las mismas: pretenden la independencia de Euskadi y su integración en Europa. Entre sus propuestas están el colocar a Julen Arzuaga, abogado de presos de ETA, al frente de la nueva Consejería de Libertades Ciudadanas, resultante de la fusión de Interior y Justicia. Respecto a la banda terrorista, en el debate televisivo Mintegi no quiso condenar las muertes causadas por la violencia etarra con la justificación: “Si condeno a ETA, usted me pedirá que condene las guerras carlistas y así sucesivamente”.


- PNV: Íñigo Urkullu: el líder peneuvista ha tenido que llenar el vacío que dejó Ibarretxe tras su salida en 2009, que cerraba tres décadas de gobierno nacionalista en el País Vasco. El mazazo fue duro en ese momento, pero el PNV ha sabido renovarse y levantarse y casi da por hecho que ganarán estas elecciones. Moderado su soberanismo, proponen "un nuevo marco político", sin matizar más, entre Euskadi y España, para el que habría que cerrar muchos acuerdos. Tanto PP como PSE han intentado que explicara algo más sobre este marco, pero no lo consiguieron hasta esta semana, cuando Urkullu afirmó que el PNV estaba "a favor de la independencia del siglo XXI". Urkullu, acusado por Patxi López de tener un plan oculto con recortes sociales, fue elegido por mayoría absoluta presidente de su partido el pasado enero, pero abandonará dicha presidencia si es proclamado lehendakari.


- UPyD: Gorka Maneiro: como su presidenta, Rosa Díez, Maneiro militó anteriormente en el PSE. Siguiendo el ejemplo de su partido en todos los lugares donde tiene representación ha propuesto múltiples iniciativas (más de 500 en esta legislatura, si bien con poco éxito) desde el Grupo Mixto, ya que su formación solo consiguió un diputado en las últimas elecciones. Combativo y firme, Maneiro no ha cedido un ápice a la hora de defender la Constitución y de no ceder ante nacionalistas, abertzales o terroristas. Esto ha hecho que el resto de partidos hagan lo posible por aislar a UPyD, que sin embargo va cosechando votantes desencantados de otras formaciones. Maneiro está de acuerdo con el PSE en temas como la reforma fiscal, pero promueve además otras, como reducir el número de instituciones y altos cargos. Defensor de la Constitución y sus símbolos, entre ellos la bandera y la lengua, también defiende la memoria de las víctimas de ETA y apoya la lucha contra los terroristas renegando de cualquier tipo de negociación con los mismos.


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jueves, 4 de octubre de 2012

Ver, oír y callar

Cuando en España ya creíamos que nos habían quitado tantas cosas que ya no nos podían quitar más vemos que sí. Es así: todo siempre puede ir a peor. Una ya hasta hace apuestas con los amigos sobre qué será lo próximo que nos prohíban, y lo peor es que ahora parece que tampoco podemos protestar.

La propuesta o sugerencia de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, acerca de modificar la ley de manifestaciones, ha sido como tirar la piedra y esconder la mano. Tras soltar esta perla y ver las reacciones más bien  desfavorables hacia ella de algunos jueces y policías, entre otros, afirma ahora que solo pretendía abrir un debate y que tampoco sabría qué cambios deberían hacerse. Incluso el ministerio del Interior ha tenido que salir a decir que no tocarán esa ley. Otro de tantos ridículos totales de nuestros políticos.

Puntualiza el flamante presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que no se trata de suprimir ese derecho sino de ordenar su ejercicio. Quizá quiere decir con eso que será él quien dicte las consignas que deberán corear los manifestantes y, ya de paso, que los policías volverán a vestir de gris. También dice que "no se puede colapsar una ciudad permanentemente, impidiendo al resto de ciudadanos circular libremente". ¿Entonces qué podemos hacer? ¿No nos permitirán ni abrir la boca mientras los de arriba pisotean nuestros derechos, nuestro futuro y el de nuestros hijos? Todo esto suena a una vuelta a los tiempos dictatoriales. Antes eran unos valientes los que se manifestaban. Ahora también lo son (siempre y cuando sean pacíficos, que hay de todo). Y eso que manifestarse es un derecho constitucional.

Para rematar la función la alcaldesa Botella dice que estas protestas solo hacen que se tenga que gastar más en limpieza y seguridad y que a la vez dan muy mala imagen de Madrid y de España de cara al exterior. A lo primero: vale, pero si hablamos de gastos que diga por qué su partido (a nivel nacional) votó en contra de limitar los sueldos de alcaldes y presidentes de Comunidades Autónomas, propuesta por UPyD y que fue rechazada por todos los partidos. Que diga también por qué sigue en pie el proyecto de los Juegos Olímpicos de 2020, cuando Madrid sigue endeudada hasta las cejas y precisamente eso sí traería ingentes gastos en seguridad y limpieza. 

Y a  lo segundo: ¿preocupada AHORA por la imagen exterior de Madrid y de España porque ha habido unas cuantas manifestaciones? La imagen de nuestro país lleva ya un buen tiempo herida de muerte tanto hacia el exterior como hacia el interior gracias a la sarta de ineptos que se han ido alternando en el poder en la última década, y en lo que estos no hagan de verdad por reflotar la economía, reducir notablemente el paro y no recortar en áreas tan vitales como la educación, la sanidad y la investigación científica España seguirá pareciendo lo que es: una monarquía bananera. 

Ahora que el tema de los independentismos vuelve a estar más de actualidad que nunca, ay si se permitiera a la gente proclamarse oficialmente apátrida: quedarían cuatro gatos como españoles, seguro...


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jueves, 31 de mayo de 2012

El hedor de Bankia

Hasta hace no mucho Caja Madrid parecía una entidad sólida, y su nuevo presidente, Rodrigo Rato, tenía cierto prestigio en el campo económico. Pero de pronto, en septiembre de 2010, a alguien se le ocurre fusionar seis cajas de ahorros con la madrileña para crear, según afirmó Rato, "un campeón nacional" de la banca. Para reestructurarse, la nueva entidad despidió o prejubiló a más del 10% de sus empleados y solicitó además casi 4.500 millones de euros al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Mal empezábamos. Las fusiones siempre dan miedo.

"Éste no será un banco más, que sólo busque el beneficio de unos accionistas, ya que en este caso, sus accionistas somos las cajas y creemos en la importancia de los intereses colectivos para inspirar la actividad financiera", expresó Rato en ese momento. 

Menuda profecía. Menos de dos años después Rato dimite porque Bankia se encuentra al borde de la quiebra, al haber tenido el grupo unas pérdidas de más de 3.300 millones en 2011. Es decir: la fusión había sido un error total (lo ha reconocido ahora el ministro de Economía), y encima la entidad había salido a Bolsa, con lo que ello conlleva. Una auditoría externa revela que el grupo está muy sobrevalorado para lo que en realidad es, y entonces todo vuelve a oler mal: se dice que Bankia necesitaría una inyección de 10.000 millones, justo cuando se anuncia que habría recortes y ajustes en Sanidad y Educación por esa misma cantidad. 





Pero la tostada empezó a oler cada vez peor cuando se anunció que finalmente la cantidad necesaria alcanzaría los 19.000 millones (así el Estado se convierte en accionista mayoritario del grupo), cuando se descubre que uno de los directivos de Bancaja tiene derecho a una pensión de casi 14 millones de euros (aunque ahora él mismo ha aceptado revisar ese acuerdo) y cuando se ve que todo este desastre no parece que vaya a ser investigado por el Parlamento. Las razones las expone muy bien el periodista Carlos Segovia en un artículo en su blog. Se resume más o menos en lo de siempre: nadie quiere investigarlo a fondo porque todos tienen trapos muy sucios que ocultar.

La mujer del César no solo tenía que ser honrada, sino además parecerlo. En España se está tratando de tapar al resto del mundo los escándalos y/o errores como el de Bankia para evitarnos perjuicios, como el rescate económico del que tanto se habla últimamente. Pero, a estas alturas, de puertas para dentro todos vemos de sobra lo que hay: que aquí ni son honrados ni lo parecen.


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jueves, 17 de mayo de 2012

El miedo al magenta

A Rosa Díez no la dejan en paz. Cuando se fue del PSOE la tildaban de traidora, y más de uno pensaría que, desencantada de los socialistas, se habría vuelto de derechas. Y al ver la deserción al PP no se le ocurrió que pudiesen tener en ella una aliada (por eso de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo), ya que los intereses de estos y de UPyD, el partido de Díez, eran distintos.

Ahora que UPyD ha pactado en Asturias con el PSOE e IU para gobernar en el Principado el PP no debería echarse las manos a la cabeza, como ha hecho. Es absurdo. Además habría que ver si un gobierno de coalición  PP-Foro se sostenía, dado que el fundador de este último, Francisco Álvarez Cascos, es a su vez un desertor del Partido Popular. En el caso de UPyD los populares no han querido aceptar sus propuestas (se ve que para ellos el significado de la palabra 'pacto' es "nosotros decidimos y el resto que obedezca"), que no eran ni muchas, ni ilógicas, ni dañinas, ni complicadas: el cambio en la ley electoral (que las tres circunscripciones pasen a ser solo una, para que los votos tengan igual valor sean de la localidad que sean), la fusión de municipios, el cumplimiento del déficit y la salvaguarda de los servicios públicos. Ahora dirán que Rosa Díez es roja, comunista y todos los derivados que se les ocurra. Qué manía la de este país por poner etiquetas. Parece que muchos no se sienten cómodos sin saber si un partido es de derechas o de izquierdas, en vez de preocuparse solo por las ideas que este defiende.

Tanto PP como PSOE creyeron desde el principio que UPyD, por ser un partido de reciente creación, no tendría mucho éxito, e incluso seguro que alguno pensó que el proyecto no duraría y que habría sido poco más que una rabieta de Rosa Díez. No ha sido así, y lo que se está viendo asusta a los partidos ya consolidados. UPyD nació poco antes de las elecciones generales de 2008 y consiguió en ellas un diputado, la propia Díez, que desde su solitario escaño batalló todo lo que pudo, aguantó estoicamente los improperios del presidente Zapatero y fue ignorada por el resto de grupos. 

En las últimas elecciones generales su partido consiguió cinco diputados. Ha tenido la mala suerte de que esto coincidiera con la mayoría absoluta del partido gobernante, pero aun así Díez y sus compañeros magenta siguen luchando, defendiendo sus ideas al Congreso, proponiendo medidas y criticando al Gobierno cuando procede (o sea, casi siempre). Siguen sin embargo siendo ignorados y a veces vapuleados, como cuando han presentado algún proyecto ante el Congreso, que se lo ha tirado por tierra, y meses después han visto cómo el Gobierno presentaba la idea como suya y la aprobaba. Ellos, en Madrid y en Asturias, aguantan y siguen mostrándose tal como son, con total honestidad, algo raro de ver en política. 

Efectivamente, el resto de partidos deben tener miedo. La marea magenta crece, poco a poco, pero crece.


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jueves, 3 de mayo de 2012

Mentiras y absurdos

Si hay algo que no soporto es que me mientan y que me tomen por tonta. No creo que a nadie le guste ninguna de estas cosas. Y en pocos meses he tenido que ver cómo el partido que se veía que iba a gobernar durante los próximos cuatro años prometía no subir los impuestos, ni poner ni el más mínimo copago en Sanidad, ni muchas otras cosas, para luego observar cómo hacían todo esto y más.



































































El otro día me decían: "Es que el PP llegó al poder y descubrió que el Gobierno no tenía un duro, y había muchísimas facturas sin pagar. Tendrán que sacar lo que necesitan de los impuestos". Uno puede llegar a entender esto, pero (y aquí es donde nos tomaron por tontos a todos), ¿de verdad nadie en el PP se dio cuenta entre 2004 y 2011 que Zapatero estaba dilapidando a pasos agigantados el superávit dejado por Aznar? ¿De verdad nadie en el PP fue viendo cómo crecían las deudas de las Autonomías y ciertas capitales de provincia, incluidas las gobernadas por su propio partido...? Una puede ser comprensiva, pero no ingenua. Se nos vendieron promesas muy bonitas que realmente no necesitaban para ganar las elecciones, teniendo en cuenta la desastrosa gestión socialista, y algunos se las creyeron. 

La solución que se ha tomado para reducir esa deuda (porque supongo que es el objetivo) han sido los recortes donde nadie debía tocar nada y las subidas en lo que nos afecta a todos. Sanidad y Educación han sufrido el tijeretazo; el IVA sube y en Madrid los precios del transporte público ya están a niveles estratosféricos. ¿Qué va a provocar toda esa austeridad? Precisamente más austeridad por parte de las familias, con lo que el consumo bajará y la situación seguirá sin remontar.

Mientras se sigue recortando no se toman medidas para crear empleo, que es lo que hace falta. Es el absurdo. ¿Tampoco el PP se da cuenta de que lo que hace aumentar el crecimiento de la economía es el consumo? No es tan difícil: hasta un niño lo entendería. En Estados Unidos están saliendo de la crisis, entre otras cosas, gracias a los planes de estímulo de la demanda y a las ayudas a la banca para que concedan créditos con tipos de interés bajos (en España cuando se conceden esas ayudas es para que se las repartan los directivos). Aquí no aprendemos: seguiremos a la cola de todo, pero gracias a los recortes en Educación las generaciones venideras no serán conscientes de que llevamos años y años estancados. Por favor, señores gobernantes: sigan de una vez el ejemplo de Estados Unidos.


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¡Ay, Dolores!


Dolor. Ese es el único sentimiento que pasa por la cabeza de los españoles después de que esta semana el gobierno diese a entender una nueva reforma tributaria para 2013. Y sí, una vez más nuestros ministros “dieron a entender” y no aclararon nada concreto, como viene ya siendo habitual. Si la base del gobierno de Zapatero parecía ser la improvisación, está claro que la del PP es la intriga. Una intriga que llevaba varios meses barajándose en los círculos periodísticos y parlamentarios. Y sin embargo, una intriga que sigue sin desvelarse ya que mientras Montoro recordaba esta semana que subir el IVA sería un error a pesar de que sea lo que nos piden desde fuera, su compañero De Guindos afirmaba que 2013 es el año perfecto para esa subida ya que nuestra economía crecerá un 0,2%. Bien, vayamos por partes si queremos aliviar el dolor.

Dice de Guindos que la economía empezará a crecer en 2013, pero hace una semana se aprobaron los presupuestos más austeros de nuestra historia por parte de este mismo gobierno apoyándose este en que la perspectiva era pesimista para los próximos dos años. Añade el ministro que la reforma laboral ayuda a que las familias puedan destinar más ingresos al consumo. Una reforma laboral encaminada a facilitar despidos y abaratar salarios, ¿realmente puede favorecer la inversión? Y hablando de inversión: el Partido Popular llevaba en sus propuestas electorales aumentar la inversión para recuperar nuestra economía. Gran parte de las empresas de este país pertenecen a las PYMES. Sus directivos tienen familias a su cargo. Familias que necesitan comer. ¿Ha pensado el señor Guindos en que posiblemente un padre prefiera dar de comer a sus hijos antes de invertir en su propia empresa? Consumir se va a seguir consumiendo lo mismo al tiempo que la inversión empresarial baja. Hacen falta medidas rígidas, sí. Hace falta un control más exhaustivo del gasto público. Pero quizás, provocar la tercera subida consecutiva de impuestos y la segunda del IVA después de que el PP llevase a cabo una recogida de firmas contra el PSOE cuando el anterior gobierno lo propuso en 2010, no sea la mejor opción.

Las presiones internacionales mandan. Alemania decide, España otorga. Pero, ¿es ético subir una vez más los impuestos indirectos? Digamos que es más rentable y lo rentable gana. Subir los impuestos directos provocaría que las rentas más altas se viesen más afectadas, pero con una amnistía fiscal aún sin regular, cabría la posibilidad de que la economía sumergida aflorase con facilidad. Castigar a los de siempre para ganar en estabilidad. Suena fácil si no fuera porque las cifras son estratosféricas. Harían falta 8.000 millones de euros para reducir nuestro déficit al 3% en 2013. Un déficit que hace meses que no deja de sangrar.

Lo curioso de la noticia es que se haya dado a conocer justo en las mismas fechas que la visita de la mano derecha de Merkel en el gobierno alemán a España. No se han dado datos claros. Una vez más la intriga reina y los ciudadanos no saben si se van a enfrentar a una subida del 18% actual hacia el 20% o el 21%. Lo que sí queda claro es que la diplomacia gobierna. El PP de Aznar en el gobierno logró encauzar una economía debilitada a base de cifras. El PP de Rajoy parece intentar hacerlo a base de palabras. Una es de letras y no sabe mucho sobre algoritmos, pero... cuando se suman la simple diplomacia y la crispación ciudadana, el resultado no parece dar 8.000 millones de euros. El sumatorio resulta ser algo más parecido al “Ay, Dolores”.


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jueves, 26 de abril de 2012

Qui prodest?


La mala situación de los medios de comunicación nunca es beneficiosa para el país, y menos aún cuando este se halla en crisis. El periodismo es necesario para contar a la ciudadanía la realidad, con el fin de que tengan la información en cuenta, por ejemplo, a la hora de votar. En España los medios escritos encadenan varios años sin levantar cabeza y eso es una mala noticia para todos, no solo para los profesionales que trabajan en ellos. Porque como se preguntaba Hercules Poirot cuando quería descubrir al culpable de un crimen: “qui prodest?”. ¿A quién beneficia? ¿Quién sale ganando con la asfixia y la desaparición de medios de comunicación? Una vez más, el Gobierno y los políticos en general, que se deben de estar frotando las manos ante el dramático panorama periodístico. Porque si los medios de comunicación flaquean no quedará nadie para denunciar los abusos que los políticos cometen, o las decisiones que toman y que nos afectan a todos.

Por ello, al menos en España, el Gobierno de turno nunca toma medidas para ayudar a los medios de comunicación, salvo para los que vayan a favor de sus intereses o las televisiones públicas, que a veces manejan a su antojo. RTVE, como televisión de todos los ciudadanos, debería ser un ejemplo de imparcialidad política, y por ello su presidente tenía que ser aprobado por los dos tercios del Congreso. Ahora el PP se ha sacado de la manga un Real Decreto-Ley por el cual ahora se necesitará mayoría absoluta para elegir al presidente de RTVE. No contentos con ello, además han hecho grandes recortes en el ente público, cuya actual presidenta de turno ha criticado, aduciendo que la escasa financiación hará que RTVE pierda toda la calidad.

El papel vende cada vez menos en España (al contrario que en Italia y Francia), y aún no se ha logrado que los periódicos digitales obtengan todos los ingresos que podrían alcanzar, ya que la publicidad sí da dinero, pero cuando se ha optado por poner contenidos de pago (tipo Orbyt) estos no están siendo rentables por el momento (de nuevo, al contrario que en otros países, como Estados Unidos con el New York Times). ¿Y qué hacen los directivos de las empresas periodísticas? Recortar y despedir sistemáticamente (mejor a los veteranos, que cobran más, aunque sean más eficaces), y después optar entre dejar una plantilla corta a la que exprimir o contratar bien a becarios, bien a jóvenes periodistas multitarea cuyo sueldo será bajísimo y a quienes se podrá despedir con un simple chasquido de dedos si no convencen o si la empresa sigue yendo regular o mal (gracias, reforma laboral). Y después de todo esto, todavía pretenden que los contenidos que se ofrecen mantengan la calidad.

Lo único que puede solucionar esto es que los periodistas creen y gestionen sus propios medios de comunicación, cosa que algunos ya han comenzado a hacer, o que los gerifaltes de las empresas periodísticas ya existentes se pongan las pilas y se den cuenta de cosas que deberían ser obvias, como que los despidos son un parche, y pronto serán una causa de que la calidad de los medios baje (y con ella quizá también sus ventas); que la forma de hacer algunos periódicos actuales no ha variado desde que se fundaron; que sus contenidos o la forma de presentarlos también debería revisarse; y que lo que hay que potenciar, cuidar y rentabilizar es lo digital, que es el futuro, aunque algunos aún no lo vean o no quieran verlo.


P.D. Distintas Asociaciones de Prensa españolas han convocado concentraciones para protestar por la situación del sector el jueves 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa. En Madrid la APM propone reunirse a las 12 de la mañana en la explanada del Museo de Arte Público, bajo el puente de Juan Bravo, entre Serrano y la Castellana. Los motivos de la protesta pueden consultarse aquí.


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