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jueves, 29 de noviembre de 2012

Sin audiencia, ni responsabilidad


En este país falta empatía y sobretodo, falta sentido de la responsabilidad. La RAE define responsabilidad como: "la obligación de responder ante ciertos actos o errores". Bonita definición para contextualizar la situación actual en la que se encuentra el ente público RTVE.
 
 
Esta misma semana se conocían los datos de la tercera oleada del EGM (Estudio General de Medios). Trabajadores y ciudadanos esperaban un batacazo histórico, y así ha sido. RNE pierde más de medio millón de oyentes y regresa al cuarto puesto de generalistas por detrás de la SER, Onda Cero y COPE. Pero lo peor no son los datos, lo peor es la sensación interna que se percibe dentro de la propia emisora. Ni la directiva ejerce responsabilidad, ni nadie espera que vaya a hacerlo.
 
 
Los cambios en la programación de RNE empezaron en septiembre de este mismo año. Ni Juan Ramón Lucas, ni Toni Garrido,ni Javier Gallego tendrían cabida dentro de la emisora pública. Cambios en los contenidos y en las voces, y avance hacia lo antiradiofónico. Y lo peor no es que la línea editorial cambiase, que también, en una emisora que debería ser apolítica. Lo peor es que RNE suena gris desde septiembre en cualquier franja horaria del día. Manolo HH en vez de despertar a nadie, logra volver a acostar a los españoles. Los informativos carecen de viveza en un medio donde el sonido lo es todo. Los ciudadanos han dejado de opinar pluralmente en el que debería ser el mejor vahículo público para hacerlo. Y la programación, se ha convertido en un cajón contenedor de tristeza.

 
 
 

 
No importan las historias y ahora, tampoco las audiencias. La información se hace a golpe de escaleta y la cercanía al público se ha convertido en algo accesorio. Ya no hay crítica, ni contextualización, ni algo tan importante como la reflexión. Y aún tenemos que dar gracias porque no se han cargado la cultura.
 
 
Lo cierto es que los que estamos dentro nos sentimos cuanto menos impotentes. Los trabajadores reconocen abiertamente que RNE está haciendo las cosas mal. Afirman que suena triste y que mientras no se produzcan cambios, el declive no parará. Pero también defienden que en radio los cambios son lentos y no pueden hacerse de forma radical. Bien, yo me pregunto... ¿acaso el de septiembre no fue un cambio radical?
 
 
Y en todo este caldo de cultivo de pérdida de oyentes, tenemos la guinda para el pastel: un posible ERE que dejaríaen la calle a 1800 trabajadores de RTVE. Pero además, existe una reglamentación desconocida que impide que hasta el 1 de enero de 2013 se contrate a ningún nuevo periodista en el ente público. ¡Hay oportunidad entonces para el año que viene!, pensarán muchos. Pues no, no la hay porque el Presidente de la coorporación, Leopoldo González Echenique, reconoce que con la deuda que arrastra RTVE desde que se quedó sin publicidad, no hay dinero para nuevas contrataciones. Lo que no cuenta Echenique es que varias empresas publicitarias han propuesto a TVE financiar su deuda si esta vuelve a programar publicidad en sus emisiones. ¿Y por qué no lo cuenta? Porque varias cadenas de televisión privadas están presieonando al gobierno de Rajoy para que RTVE no acepte ese cambio que claramente las perjudicaría.
 
 
 
 
 

 
Vamos, que aunque jóvenes periodistas como yo creamos en el servicio público y acudamos cada mañana con toda la lusión del mundo a RNE, pensando que podemos cambiarla, nos encontramos con que los intereses pesan más. Intereses económicos y políticos, sí. Y ahora también, intereses que no tienen en cuenta los índices de audiendias, ni el concepto de servicio público de calidad. Intereses faltos de responsabilidad y sobretodo, intereses compartidos exclusivamente por una dirección que ha dejado de representar a todos y cada unos de los periodistas que desean que RNE vuelva a ser lo que era: una emisora plural, cercana y divulgativa.

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E-M-P-A-T-Í-A

Retengan la definición de empatía, según el DRAE: "Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro".

Ya desde hace tiempo se dice que esta crisis no es solo económica, sino también de valores. No sé hasta qué punto será cierto, dado que aquí persiste desde hace siglos el espíritu de la picaresca y el vandalismo, de la envidia y de la mala hostia tan españolas, entre otras cosas (lo último llevo oyéndoselo decir a mi abuelo desde que tengo uso de memoria). Cualquiera de nosotros podría enumerar situaciones en las que han visto reflejadas estas cualidades. En una sola tarde de esta semana yo misma viví dos, de distinta magnitud pero con desesperantes rasgos comunes:


1) Concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid, donde está prohibido fumar desde que entró en vigor la ley antitabaco o incluso antes. Pero como tantas otras veces me vi rodeada de gente fumando tabaco y porros a mansalva sin que nadie les dijera nada. Con "nadie" me refiero a algún trabajador del recinto: si me tengo que poner yo a discutir con cada uno de los fumadores apuesto a que no me harían ni caso e incluso alguno igual se pondría chulo (otra cosa muy típica de aquí: que te pillen haciendo algo malo y aun así envalentonarte). 

La impotencia era total, así que me tuve que pasar otro concierto más exasperada, tragándome el humo de esa gente a la que le importan tres huevos que a los de su alrededor pueda molestarles su fumeteo, al igual que no les importa el que estén en un espacio donde está prohibido fumar. Pero ya sabemos que aquí si uno no ve bien cerca el riesgo de una multa o sanción hace lo que le da la gana. Y esto va tanto por los que hacen algo malo como por los que lo permiten. Los que fuman en un sitio tan grande lo hacen porque ya han visto que nunca les pasa nada, y, por lo mismo, los gestores del recinto deben de estar muy seguros de que nunca recibirán una inspección mientras se celebra un concierto. Todo lo contrario se refleja en los bares, que son más pequeños: los clientes no fuman dentro porque el dueño les vería y les echaría a la calle, temeroso de que alguna autoridad descubriera que en el establecimiento no se cumple la ley antitabaco.





2) En el mismo día se estaba llevando a cabo un ERE (otro de tantos en los medios de comunicación) en Unidad Editorial. Una de las empresas afectadas era el diario deportivo MARCA. Mientras navegaba por Twitter esa tarde y noche, intentando averiguar qué se sabía de los despidos en el grupo, descubrí un buen puñado de tuits en los que sus autores se regodeaban de la situación de dicho periódico: todos afirmaban que lo tenían merecido por ir en contra del Real Madrid o de su entrenador.

Es cierto que también había usuarios que se solidarizaban con los empleados del periódico, y progresivamente los hubo que criticaron a los que se estaban mofando de los despidos. Ninguno entendíamos las motivaciones de los que se alegraban del ERE. ¿Solo porque no les guste MARCA se alegran de que unas 15 personas se vayan a la calle, y además en un país donde ya hay varios millones de parados? ¿Ninguno de ellos tiene familiares en paro para ver lo que se siente, o solo les importan los desempleados que tienen cerca? 

Alguno incluso razonaba que, como MARCA quería que echaran a Mourinho, él se alegraba de que echaran a gente de MARCA. Comparaba así a un grupo de periodistas 'curritos' (porque en este caso no se va a despedir a ningún directivo) con el entrenador mejor pagado del mundo, una persona que actualmente cobra 15 millones de euros anuales, al que no le va a faltar trabajo nunca (y siempre mejor remunerado que el anterior) y que, aunque se retirara hoy, su nivel de vida y el de toda su familia siempre se mantendrá muy alto. Una persona que en un solo mes cobra más que todos los despedidos en MARCA en un año.


Así, en unas pocas horas, pude ver esa explosión de falta de educación, de valores y de empatía en general. ¿Qué es lo que pasa aquí? ¿Por qué a algunos les importa tan poco que los demás lo pasen mal, e incluso se alegran por ello? ¿Se darán cuenta esos de su error cuando les pase algo a ellos u optarán por echar la culpa a otro?


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jueves, 1 de noviembre de 2012

Los sueños sueños son

Los nacionalismos en España siempre han estado ahí, pero de vez en cuando, según esté la cosa, dan más la brasa o menos. Todo esto visto desde la perspectiva mediática: yo vivo en Madrid y no tengo forma de saber si en esas regiones están todo el día con el tema o no. Supongo que lo intentarán.

Ahora nos ha tocado una racha de nacionalismo catalán muy reivindicativo, más de lo que recuerdo en mi corta vida. Mi opinión y la de muchas de las personas de mi entorno es que todo esto es solo una cortina de humo para intentar desviar la atención sobre la pésima situación que vive Cataluña, con 840.000 de sus habitantes en paro, un 22,56% del total de su población activa (España acaba de superar la terrible cifra del 25%). Sin embargo, hoy mismo el expresidente de la Generalitat Montilla afirmaba que pedir la independencia de España no era una maniobra para conseguir más dinero u otras cosas, sino que de verdad se quiere.

(Senyera en Bruselas).

¿Quieren los catalanes la independencia? Hay escasas encuestas sobre el tema, y ninguna reveladora. Se preguntó a los pequeños y medianos comerciantes y solo contestaron el 16% de ellos, que dijeron que sí en un 66%. Es por eso que Artur Mas, el actual presidente de la región, está empeñado en hacer un referéndum para que la gente se manifieste. Una consulta que no tendría ninguna validez jurídica, y que de hecho sería ilegal realizar. Solo el tiempo (y los resultados de las próximas elecciones autonómicas catalanas)  dirá si el president se atreve a llevar a cabo su ansiada consulta.

Es de suponer que el actual presidente del Gobierno no permitirá que ese posible referéndum se lleve a cabo, o que, si por cualquier motivo este se produce, ignore su resultado en caso de ser que lo que quieren los catalanes es ser independientes. Por ello no creo que Cataluña se separe nunca de España. Por ello y porque las consecuencias de dicho acto serían nefastas para el nuevo estado. El problema es si tanto ciudadanos como empresarios saben lo que vendría después.

Y lo que vendría sería una ruina para Cataluña, a la vez que, posiblemente, un beneficio para el resto de España, en especial para Madrid. Para empezar, el nuevo estado tendría que salir del euro y de la Unión Europea, crearse un banco central propio y su propia moneda (suponemos que no volverían a la peseta por ser esta un símbolo español). Artur Mas ha afirmado que quieren seguir en la UE y por ello hará todo lo que haga falta para cumplir las condiciones que garanticen su entrada. Aunque no lo ha mencionado nunca seguramente ya se le habrá ocurrido que no solo necesita tener ciertos números, sino que hace falta la aprobación de todos los Estados miembros para incorporar a uno nuevo, y que España y seguramente muchos otros votarían en su contra. Aun así, Mas pretende seguir adelante. Una actitud no muy responsable hacia sus conciudadanos. Salir del euro y de la UE ahora mismo implicaría un retroceso bestial que nadie querría para sí ni para su gente. Es este otro motivo que hace pensar que lo de independizarse no va en serio.

En cuanto a las empresas, Cataluña alberga no pocas empresas internacionales, que imagino que optarían por salir de ese nuevo y pequeño país para apostar, como lo hacían, por España. Muchas vendrían a Madrid, donde estaríamos encantados de recibirles. Otras importantes empresas catalanas muy probablemente tomarían la misma decisión, dado que su mercado se reduciría drásticamente y para negociar con España se las verían con aranceles y demás trabas. Valga el ejemplo del Grupo Planeta, cuyo presidente ya dijo que se iría de Cataluña en caso de que la independencia se produjese.

Esto es lo fundamental. Por supuesto, también habría que ver cómo se las apañaban con su nueva hacienda, dado el agujero económico que tienen actualmente, debido al cual sus gobernantes han necesitado pedir un rescate al país del que se quieren separar.

Como digo, apuesto por que finalmente no pasará nada. Ahora hay que ver qué pasa con las elecciones catalanas. Por ahora se vive ese momento donde CiU, el partido gobernante, y todos los demás presentan sus programas electorales. En el caso de CiU este pasa por reducir el paro y el fracaso escolar, invertir más en I+D, aumentar el número de empresas que exportan, reducir el fraude fiscal y aumentar el consumo cultural (las dos últimas "promesas" me han tocado la fibra). Cada cuatro años en Cataluña y en el resto de autonomías uno se pregunta irremediablemente cómo tan maravillosas ideas surgen ahora y no antes, y por qué no se han llevado a la práctica antes de que todo se hundiera tanto.


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jueves, 18 de octubre de 2012

Nacionalistas y abertzales muy cerca del triunfo en Euskadi

Como cada cuatro años uno de los protagonistas de las elecciones vascas será el fantasma de la independencia de manos del PNV y también de Bildu, que en el caso del PSE se convierte en la petición de un Estado federal. Pero en esta ocasión se ha sumado un tema más: la crisis económica que también está afectando al País Vasco.


- PSE: Patxi López: el actual lehendakari obtuvo en las elecciones de 2009 varios escaños menos que el PNV, la fuerza más votada, pero se hizo con el puesto gracias al histórico pacto con el PP de Antonio Basagoiti. López propone perseguir el fraude y realizar una reforma fiscal en profundidad y acusa al PNV de querer hacer todo lo contrario para mantener los privilegios de ciertos colectivos. Ha negado rotundamente un posible pacto con Bildu, partido desde donde a su vez se afirma que ya ha llegado en secreto a un acuerdo con el PNV, que va en cabeza al menos en la encuesta de intención de voto realizada por el Gobierno vasco, seguido precisamente por EH Bildu. Así, el voto para el PSE depende, en buena medida, de los indecisos. Sobre este posible entendimiento con el PNV el actual lehendakari afirma que eso es algo que "está fuera de la realidad", ya que los nacionalistas buscan fracturar la sociedad vasca. López también ha admitido que Euskadi se halla endeudado para poder "sostener los servicios públicos" de la región, pero que esta continúa siendo solvente. No apoya la hipotética independencia de la Comunidad que gobierna porque sería algo devastador para las empresas vascas, en su mayoría exportadoras, sumado al desastre que supondría la salida de Europa y por tanto del euro.


- PP: Antonio Basagoiti: el popular tampoco se plantea un pacto con el PNV, ya que defiende la Constitución, es decir, la unidad de España. Coincide con sus actuales socios en Ajuria Enea en que la independencia llevaría a Euskadi a la ruina y en que Urkullu ni siquiera la ha pedido expresamente, aunque se note que es lo que quiere. Basagoiti sigue reafirmándose en que ETA aún no ha muerto y en que hay que seguir luchando contra la organización terrorista, y lo hace con más fuerza aún para contrarrestar el efecto negativo que ha tenido la excarcelación del etarra Bolinaga, aprobada por su partido en Madrid, y evitar perder votos hacia UPyD, partido contrario a cualquier concesión a los terroristas. Tras esto el PP vasco ha intentado acercarse más a las víctimas de ETA y ha conseguido incluir en la lista de Guipúzcoa a la simbólica Pilar Elías. Aun estando en contra de los soberanistas su enemigo principal es Bildu y evita coincidir en cualquier acto con los dirigentes de este partido, salvo en el debate televisado. Precisamente en este evento Basagoiti aprovechó para recordar a la audiencia que Laura Mintegi, la candidata de EH Bildu, se presentó a unas elecciones europeas por HB cuando ETA cometió la matanza de Hipercor en Barcelona, en junio de 1987.


- EH Bildu: Laura Mintegi: según las últimas encuestas la coalición abertzale, formada por EA, Aralar y Alternatiba, será la primera o la segunda fuerza más votada, algo sorprendente si se tiene en cuenta que serán sus primeras elecciones autonómicas tras ser legalizada en mayo de 2011, lo justo para presentarse a las elecciones municipales, en las que arrasaron en Guipúzcoa. Tanto Mintegi como los representantes de las otras dos provincias vascas han sido elegidos en buena parte por no tener un pasado político con el que se les pudiera relacionar. Es solo un lavado de imagen, ya que las ideas son las mismas: pretenden la independencia de Euskadi y su integración en Europa. Entre sus propuestas están el colocar a Julen Arzuaga, abogado de presos de ETA, al frente de la nueva Consejería de Libertades Ciudadanas, resultante de la fusión de Interior y Justicia. Respecto a la banda terrorista, en el debate televisivo Mintegi no quiso condenar las muertes causadas por la violencia etarra con la justificación: “Si condeno a ETA, usted me pedirá que condene las guerras carlistas y así sucesivamente”.


- PNV: Íñigo Urkullu: el líder peneuvista ha tenido que llenar el vacío que dejó Ibarretxe tras su salida en 2009, que cerraba tres décadas de gobierno nacionalista en el País Vasco. El mazazo fue duro en ese momento, pero el PNV ha sabido renovarse y levantarse y casi da por hecho que ganarán estas elecciones. Moderado su soberanismo, proponen "un nuevo marco político", sin matizar más, entre Euskadi y España, para el que habría que cerrar muchos acuerdos. Tanto PP como PSE han intentado que explicara algo más sobre este marco, pero no lo consiguieron hasta esta semana, cuando Urkullu afirmó que el PNV estaba "a favor de la independencia del siglo XXI". Urkullu, acusado por Patxi López de tener un plan oculto con recortes sociales, fue elegido por mayoría absoluta presidente de su partido el pasado enero, pero abandonará dicha presidencia si es proclamado lehendakari.


- UPyD: Gorka Maneiro: como su presidenta, Rosa Díez, Maneiro militó anteriormente en el PSE. Siguiendo el ejemplo de su partido en todos los lugares donde tiene representación ha propuesto múltiples iniciativas (más de 500 en esta legislatura, si bien con poco éxito) desde el Grupo Mixto, ya que su formación solo consiguió un diputado en las últimas elecciones. Combativo y firme, Maneiro no ha cedido un ápice a la hora de defender la Constitución y de no ceder ante nacionalistas, abertzales o terroristas. Esto ha hecho que el resto de partidos hagan lo posible por aislar a UPyD, que sin embargo va cosechando votantes desencantados de otras formaciones. Maneiro está de acuerdo con el PSE en temas como la reforma fiscal, pero promueve además otras, como reducir el número de instituciones y altos cargos. Defensor de la Constitución y sus símbolos, entre ellos la bandera y la lengua, también defiende la memoria de las víctimas de ETA y apoya la lucha contra los terroristas renegando de cualquier tipo de negociación con los mismos.


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jueves, 14 de junio de 2012

Todo por la patria


Si por algo nos caracterizamos los españoles es por ese espíritu patriótico forjado a base de historia y rencores. Un patriotismo que sacamos dentro y fuera del campo de fútbol y que en estos últimos días ha sabido reflotar nuestro Presidente. Mientras el barco se hundía más rápido que el propio “Titanic”, Rajoy intentaba mantener el tipo disfrazándonos de esa gran nación que ha sabido encontrar la ayuda necesaria en la Unión Europea. Y claro, si algo tiene el patriotismo es que suele crear enemigos.

Porque no. No hemos sido ni somos los capitanes en este naufragio. España no ha sido la encargada de pedir nada. Más bien, ha tenido que conformarse con callar y acatar. Nuestra situación causada por una “década de irresponsablidad”, como lo ha definido la auténtica capitana Angela Merkel, nos obliga a dejar que nos rescaten. Podríamos haber sido agradecidos logrando favorecer la confianza en nuestra deuda. Pero nuestro patriotismo, o al menos el de nuestro patrón, ha servido para evitar hacerlo. Y es que el líder de la tripulación española salió a reconocer la evidencia cuando el barco ya tenía más que la popa y el estribor hundido. Lo hizo tarde y vendiendo el rescate (llámenle “línea de crédito” sí así lo prefieren) como una victoria nacional. Y lo hizo además proclamando que este no influiría de ningún modo en el déficit presupuestario español porque no entrañaba condiciones específicas desde Bruselas. Sólo le quedó decir a nuestro Presidente que los reyes se habían anticipado este año.

Y todo esto después de que el resto del gobierno se encargase 24 horas antes de culpar a la agencia de comunicación “Reuters” de mentirosa y conspiratoria. La propia Soraya Saénz afirmaba que la información que la agencia había dado, adelantando que el rescate llegaría al día siguiente, era totalmente falsa. Y para desviar la atención, Grecia como conejllo de indias. Porque siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno y Grecia con sus elecciones podría parecer mucho más vulnerable que España de cara a la opinión pública. La estrategia casi les sale bien. Pero no, el sábado por la tarde se confirmaba la noticia: España estaba rescatada. Bueno, o no. Porque como nuestro patriotismo nos impedía reconocer tal desastre, siempre era mucho mejor dejar que el Ministro De Guindos nos enseñase su amplio repertorio lingüístico basado en los sinónimos absurdos.



Todo sucedía mientras la ciudadanía española seguía una vez más sin entender nada. Algo que sería un problema si al día siguiente no hubiera habido partido de la Eurocopa. Ya saben que con el fútbol todo se olvida. Hasta Rajoy lo olvidó yéndose a Polonia. Un gran sacrificio que nuestros socios europeos entendieron como un simple desprecio más y que los mercados tradujeron en un aumento de desconfianza en España. El lunes, con el partido ya jugado, nuestra prima seguía subiendo y los analistas hablaban de la necesidad de que la Comisión Europea desvelase cuales serían las condiciones para España. Unas condiciones que siguen sin conocerse, pero entre las que se empieza a hablar de un tipo de interés en el bono español que podría llegar al 7% durante los próximos diez años. Un regalo acompañado de unas condiciones fiscales que podrían hacer tocar de nuevo el IVA.






Porque hablar de un rescate no es sólo hablar en positivo. Permitir el rescate supone hipotecar nuestra deuda pública y obligar a la ciudadanía a un esfuerzo extra, privándola de más servicios sociales. Tal y como hadesmentido la agencia de estadística “Eurostat”, hablar de rescate sí supone tocar el déficit presupuestario que Rajoy promete salvaguardar. Y lo más importante: ¿servirá para algo hacerlo? Si con el rescate se pretende refinanciar a las entidades bancarias hundidas, ¿qué seguridad existe de cara a conseguirlo? El vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, explicaba esta misma semana que igual la solución pasa por el cierre de las entidades fracasadas y no por su rescate.

Pero dejar caer a entidades como Bankia, rechazando el rescate financiero y conociendo la imposibilidad de que nuestro país pueda hacerse cargo él en soledad, supondría crear una acción en cadena. Primero el resto de cajas en la misma situación cerrarían. Al mismo tiempo los clientes que han depositado sus ahorros (no los especuladores malvados) en ellas, intentarían sacarlos de repente. Finalmente se produciría una especie de “corralito” y legalmente este tipo de prácticas no están permitidas en la U.E porque limitan la libre circulación de capitales, con lo que desde Bruselas se podría imposibilitar la situación. Por todo ello, parece que el rescate es la única medida que ofrece seguridad a los usuarios y al resto de ciudadanos.

Y mientras las condiciones siguen siendo un secreto, el barco español naufraga más profundo que nunca. La prima de riesgo en casi 550 puntos así lo indica. Pero pueden estar tranquilos, siempre nos quedará el patriotismo de la Eurocopa. Eso, al menos, parece por ahora lo más importante.


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